La primera edición fue un éxito rotundo, con más de 8 millones de espectadores en las últimas galas, y debido en gran medida a que primaba la calidad y el talento sobre el sensacionalismo y la polémica. Además Rosa, la ganadora de esa lejana primera edición, consiguió juntar a más de 12
millones de personas delante de la televisión durante el festival de Eurovisión en el que representó a España, y volver a transmitirnos la ilusión por un festival que se había ido devaluando.Han pasado los años, y muchas cosas han cambiado: nuevos profesores, nuevo jurado, nueva cadena de televisión por la que se emite, e incluso nuevos objetivos de la Academia.
Lo que es evidente es que era difícil repetir el éxito de la primera edición, ya que el concurso no contaba con el factor de la originalidad. Pero no se pensaron los productores de Telecinco cuando compraron los derechos a TVE que fuera a decaer tanto la popularidad del programa, así que tuvieron que ingeniárselas para recuperar audiencia. Es aquí cuando aparece Risto.

Risto es, para los pocos que no lo conozcan todavía, un ex-publicista con una originalidad y una pericia humillativa fuera de toda duda. Es miembro del jurado, y su participación en el programa se limita a ridiculizar y degradar, incluso llegando al plano personal, a los concursantes.
Esto provoca justo lo que Telecinco quiere: sabe que lo que más le gusta a los espectadores es el sensacionalismo y la polémica; la gente disfruta viendo como humillan a otras personas, y les da lo que quieren, a Risto. Resultado: se olvidan del talento y todo eso, buscan concursantes que den juego y que hagan aumentar los niveles de audiencia.
Últimamente, no soy muy aficionado a OT pero lo sigo de vez en cuando, parece que Risto se ha marcado un nuevo objetivo: quiere ver y demostrar hasta qué punto es influyente dentro de la Academia a la hora de expulsar y salvar. Para ello, critica o alaba a los concursantes, sin importarle cómo hayan actuado, y espera la reacción del público. Es curioso darse cuenta cómo a la persona que Risto felicita continua sin problemas en el concurso, y cómo la persona a la que humilla tiene las horas contadas dentro de la Escuela. Está claro que cuenta con seguidores.
En fin, quien se moleste en ver los datos que se publican de programas más vistos de la semana, que sepan que los de OT no son reales. A la gente ya le aburre el concurso en sí. Posiblemente la mitad de los espectadores, por no decir más, solo ven OT por Risto.









